jueves, 10 de marzo de 2011

CÓMO COMENZÓ TODO (1)

Noviembre 2002 El Prestige

El petrolero Prestige se hunde frente a la costa gallega vertiendo miles de toneladas de petróleo. Miles de voluntarios acuden solidariamente para ayudar en as tareas de la limpieza del fuel. Una “marea humana”, como nunca antes vista, parte rumbo a Galicia, aunque también son muchos los “buitres”, también llamados “homocodicioso$”, los que parten hacia allí, buscando sobrevolar la zona a la espera de hincar sus garras, aprovechando momentos tan adversos y de tanto sufrimiento.

Yo vivía en Madrid, vamos, tenía el carnet de urbanita de primera. Hacía tiempo que mi corazón había comenzado a hablarme y en los últimos meses todo comenzó a gestarse, sin yo darme cuenta, empezando por mi vida laboral. Había terminado por desilusionarme. De nuevo tuve que denunciar ante Magistratura a la empresa en la que trabajaba; juicio que volví a ganar. Pero ya no me quedaban ganas de seguir en el oficio de las artes graficas; “vaya panda de mangantes”, ja, ja. Mi vida empezaba a girar. Empecé a frecuentar la biblioteca, descubriendo una fuente inagotable de conocimiento. Devoraba los libros. Leí cientos en unos meses.  Una de mis pasiones, la paleontología, me llevó a hacer un estudio exhaustivo de nuestra evolución y escudriñe hasta el mínimo resquicio de duda. Momentos de gran agitación interior. Mi compañera, Isabel, una maravillosa mujer, tuvo que sufrir mi "cambio-transformación". Además, la injusticia social y el absurdo de esta sociedad, a la que llaman "mundo civilizado", exacerbaban aún más mi espíritu guerrero. Y es que siempre fui "un Quijote", o mejor aún, "un Braveheart", ja, ja. Así que no era de extrañar que pronto ocurriera lo que ocurrió.
Durante ese ciclo hice un curso de botánica y trabajos forestales en el INEM, ya que si algo tenia claro era que jamás volvería a manejar una maquina de offset; ya no imprimiría mas. Entonces conocí a mi primer Guerrero, Javi. Desde su ciber-café aprendí a moverme por Internet, donde comencé una lucha, un anhelo, 0 un sueno por un mundo mejor. Durante ese tiempo escribí "Un canto hacia la libertad" y frecuenté muchos foros de librepensadores. Mi relación con Isa llegaba a un momento en el que nuestros barcos tenían que separarse. Y así, después de once maravillosos anos compartiendo a su lado, era el momento de desprenderme de a quien más amé. Y eso es como desprenderte de tu alma. Pero así tenia que ser. Mi destino buscaba otra forma de vivir, más sencilla, más libre, más verdadera. Entonces, justo cuando iba a salir a la aventura se produjo la
marea negra del Prestige. Y me dije: "allí tengo que ir". Una fuerza misteriosa me atraía hacia Galicia, cuna de grandes guerreros celtas. ¡ULTREYA (Siempre Adelante)!
Y así, a primeros de diciembre de 2002, saque un billete de autobús y emprendí ruta hacia Vigo. Como no me apunte a ningún grupo organizado, y lo hice por libre, elegí yo el lugar. Imagino que esa fuerza que me atraía y guiaba quiso que fuese allí. De la noche a la mañana me encontraba en Vigo, cargado con mi mochila, a la búsqueda del Centro Logístico del Voluntariado. Me dicen que se encuentra en Cangas de Morrazo y que tengo que coger un barco para ir allí. Voy al puerto y aprovecho para comer algo y pasar la tarde. Mientras, los recuerdos me llenan de emoción.


Así que cojo el barquito y en un pis-pas ya estoy en Cangas. Y allí mismo descubro, en el aroma de la brisa, el olor del "chapapote" que impregna el ambiente. Al llegar al Centro de Voluntariado yeo montones de gente, muchos con el mono blanco, y empiezo a tomar conciencia de "la movida" que hay por allí. Pregunto a alguien dónde puedo apuntarme. Me dice que en la nave central están los que llevan el tema. Una vez allí me ponen al día de los acontecimientos y me agradecen, de corazón, mi solidaridad. Existen varias formas de alojar a los voluntarios: los grupos van al polideportivo y también hay familias del pueblo que acogen voluntarios en sus casas. Las comidas se realizaban en la lonja. Yo tuve suerte y me acogió una familia majísima. Durante todo el mes me trataron genial. Y así, el día de mi llegada, caía rendido en la cama, a la espera de que a la mañana siguiente, a las 7:00 de la mañana, me asignaran mi primera misión.
A las 6:40 ya estoy en la lonja desayunando. Quiero mencionar algo que me impactó. Los coordinadores nos dijeron que aun no tenían "material seguro" (mascarillas, etc.) y podíamos correr cierto riesgo; que si no queríamos ir a limpiar, lo entenderían. Pero no hubo nadie que se echara para atrás. ¡Fue total! Por primera vez en mi vida veía un montón de gente dispuesta, valientes guerreras y guerreros que dejaban de lado banderas, colores y diferencias, arriesgando su salud por el bien común. Jo, eso me "puso las pilas". Nutrió de energía, mi espíritu, y me encontré en mi salsa (marinera, ja, ja). "He venido al sitio indicado", me dije. En poco tiempo pude comprobar que aparte del chapapote había mucho y diverso "tomate". Variados intereses hacían que camparan a sus anchas los carroñeros de turno, los cuales se amparaban en la permisividad de ciertos gobernantes, que hacían la vista gorda, pero engordaban su cuenta bancaria. "Más de lo mismo", me dije. A partir de entonces tuve dos frentes de batalla, ja, ja. No podía callar ante semejante tejemaneje, as! que tuve mucho curro. En poco tiempo hice un montón de amigos y ya era conocido en el pueblo. Pegaba carteles y esta en todos los "motines", ja, ja, ja iAl abordaje, malandrines! Una de las mañanas que visite al presidente de la Cofradía Pescadores, el cual se encontraba en huelga de hambre, me ocurrió un hecho que definitivamente cambiaría mi vida. Después de estar con el y darle animo me dediqué a sacar fotos para tener un documento grafico del área contaminada. Así, llegué a una de las muchas playas de la zona Contemplaba el amanecer y el ir y venir de las pequeñas barcas cargadas de chapapote y viví momento especial. Si, creo que allí fue dónde alcance mi primer momento Sagrado en Comunión con el Mar y la Tierra. A partir de entonces empezaría el aprendizaje del "arte de volar”.El aguilucho dejaba el nido y comenzaba a descubrir los secretos del Universo. Bendito momento, paz interior, energía, toma de consciencia. El canto del guerrero celta resonaba en mi Alma y los rayos del sol danzaban a mi alrededor.

Y así, entre lucha y lucha, pase un mes en Cangas. Ya se acercaban Navidades y aproveche para volver con un grupo de la universidad que regresaba a Madrid con plazas libres en su autobús. Llevaba la mochila llena de amigos y experiencias, y regresaba con una frase que ha sido mi bandera desde entonces:
¡Unir a los Guerreros. Nunca más. Basta ya!

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