Espíritu Benemérito, Alma Samurai. Este año sin lugar a duda, ha sido el más difícil de superar, ya que mi fortaleza física, se fue resquebrajando hasta llevarme al LIMITE VERTICAL. Dicho episodio, el cual perduró dos meses, requirió de toda mi fortaleza mental y esos Códigos de Moral y vida que me guían para poder superar semejante asedio y adversidad. He luchado y resistido Estoicamente, y solo ante esa dificultad, pude superarme como jamás lo había hecho. Mi Espíritu Benemérito y mi Alma Samurai han refulgido como nunca y pudieron elevarme y sacarme del Abismo en el que me encontré, manteniendo integra mi esencia VITAL, rechazando toda ofensiva que pudiese condicionar mis decisiones, mi estrategia de combate, y EL CAMINO A SEGUIR. En una de las reflexiones durante el episodio crítico os hablaba de lo importante que es a la hora de esa toma de decisiones que prevalezca el QUERER al DEBER, ya que pocas expectativas y garantías puede ofrecer aquel aspirante que pretende cumplir un deber sin realmente quererlo hacer, y se ve abocado a cumplirlo condicionado, por obligación o por cualquier otra cuestión. En mi caso, yo tengo la gracia y la suerte de que me encanta y apasiona cumplir esos mis deberes a los que me encomendé nada más llegar al Paraíso de Urbión. Soy muy, muy exigente, pero es a mi al que más le exijo, tampoco pretendo superar a nadie, sencillamente es una cuestión de superación personal, y principios, MIS PRINCIPIOS, al fin y al cabo. Mi férrea convicción y lealtad a mis códigos de moral y vida, han sido determinantes este año, códigos que aunque se han ido nutriendo de muchas fuentes EJEMPLARES, tienen un nacimiento propio en mi, BROTARON EN MI ALMA, COMO BROTA UN MANANTIAL, de manera Natural, ya que no he seguido escuela alguna y funde la mía propia como así Epicuro su Jardín. Después mientras seguía mi formación, mi adiestramiento y perfeccionamiento, fui descubriendo esos códigos con los que me identifico plenamente, exceptuando algún punto concreto ya que mi caso es peculiar y creo que excepcional ja, ja ni sirvo a Señor, ni pertenezco a Cuerpo alguno, pero me rijo por los mismos Códigos que se puede regir un Samurai o un Guardia Civil cuyos Códigos y valores, encajan en mi Espíritu y en mi Alma como un guante, incluso siento mucha sinergia, simpatía y mucho afecto por ellos, tanto por el Guerrero Samurai, como por el Guardia Civil. Ya había abordado muchas veces las filosofías Orientales, Confucio, Lao Tse, artes Marciales, y mi querido Wing Chun. Estudié profundamente ese Código Bushido Samurai y sus 7 Virtudes, leí el HAGAKURE unas cuantas veces, fue entonces cuando comprobé la similitud de ese Guerrero Samurai y El Águila del Valle Urbión, la única diferencia es esa, que yo no sirvo a Señor alguno, sino sirvo al Valle de Urbión, y al conjunto de la sociedad en sí, y es en este punto donde surge la singularidad que comentaba con AYN RAND, ya que aun viviendo fuera de la sociedad, y dando valor al individuo, mi trabajo por descontado tiene un fin COMUNAL, FRATERNAL, SOCIAL, BENEMERITO. ¿Benemérito? Fue el año pasado cuando descubrí realmente el significado de dicha palabra HONORABLE donde las haya, realmente me quedé sorprendido al leer los Códigos y Valores de la Guardia Civil, y me pasó lo mismo que cuando leí el Código Bushido, ME ENCAJAN COMO UN GUANTE ja, ja, la leche, resulta que Sergio Nació con Espíritu Benemérito y Alma de Guardian y Guerrero, que descubrimiento, el caso es que tengo un montón de Buenos Amigos Guardia Civil, y siempre percibí un compañerismo, una sinergia especial con ellos, AHORA LO ENTIENDO, la única diferencia es igual que con el Samurai, no pertenezco a ningún cuerpo, ni me debo a bandera o mando alguno OFICIALMENTE ja, ja ya que albergar ese Espíritu Benemérito, comporta HACER EL BIEN, así que, que por supuesto que me debo a los demás sea General, Comandante, Guardia o Soldado, incluso en este acuartelamiento de Montaña yo mismo soy el General, el Comandante, el Guardia y ese SOLDADO DESCONOCIDO que vela su guardia y esta Sagrada Atalaya día tras día desde hace ya 18 Inviernos.
Las siete virtudes del bushido japonés











