Hasta el mismísimo Zaratustra llegó a la conclusión de qué el Sol sin tener a qué o quién alumbrar dejaba de tener sentido como tal.
Así pues, una vida sin tener a quién alumbrar, una vida sin tener a quién amar, sin rumor e interacción con los demás, queda carente de sentido, y por mucha luz que emita la persona, siempre estará falta de brillo y plenitud, ya que, el brillo del qué os hablo solo lo pueden adquirir y generar aquellos qué practican y ejercitan el Arte del Vivir, Arte qué se encuentra como elemento imprescindible para conseguir buena combustión y vida plena en EL COMPARTIR.
Es más, si te encierras a cal y canto en la cueva, en tu reducido perímetro de confort personal, siempre quedará reducida tu posibilidad de alcanzar ese formidable brillo, mientras uno mismo será el qué se cree las sombras que ocultan, dando vida a un escenario ficticio, a una falsa realidad, como así ocurría en la caverna de Platon.
Estando en el quirófano, mientras la amiga anestesista me preparaba para administrarme el bálsamo de fierabrás me preguntó, qué profesión tienes?.
Por un momento no supe qué responder, aunque sí qué la dije qué era pintoresca y nada común entre los mortales ésa mi profesión.
Según escribió Carlos Muntión en la revista Riojana Piedra de Rayo, allá por Diciembre de 2005, mi primer invierno en Paraíso, el pico Urbión andaba mosqueado por la interrupción de su habitual monotonía debido a mí llegada. Pero lo qué realmente provocaba asombro al pico Urbión, un asombro telúrico qué erizaba su proverbial desconfianza hacia los hombres, fuè descubrir el oficio del recién llegado a sus dominios. Un oficio qué es en realidad un anti oficio, por qué Sergio se había inscrito en el formulario de visitas al valle, en la categoría más sospechosa de todas las existentes en el INEM, qué es la de eremita.
Razón no le falta a mi querido amigo Carlos, incluso en el blues del valle Urbión qué compuse al poco de llegar decía:
Así llegaba a la ermita,
este sitio me llenó,
en el cielo pude verlo,
y eremita me llamó.
Pero realmente soy un profesional multitareas, pluriempleado, versátil donde los haya, ya qué aquellas las materias y oficios qué desempeño son multitud y muy variados. Aunque hay una profesión, un oficio qué sobresale por encima de todos los demás, es más, sin ese oficio no existirían los otros, es mi empleo y oficio principal, la base, el cimiento de mi crecimiento, con el pude lograr adquirir una gran variedad de empleos en los qué ejercitar mis talentos, y ese oficio es sin lugar a duda el de PENSADOR, un oficio qué al igual qué el de eremita, a día de hoy también es más qué sospechoso, y nos provoca tanto al pico Urbión como a mí, asombro telúrico jaja.
Gracias a dicho oficio, adquirí conocimientos y sapiencia qué es la ciencia de las ciencias, y por supuesto el medio idóneo y perfecto para poder acceder y conocer la verdad, aquella qué nos hace libres, para así no caer en engaños, o creencias erróneas, como aquella qué muchos pensasen qué esas PIEDRAS (Bifaces de sílex y pedernal tallados por nuestros ancestros) las habían creado los RAYOS, o los mismos Dioses.
También quiero recordar y agradecer por sus palabras al amigo José María Lander, quien escribe la segunda parte del reportaje de Piedra de Rayo, y en la cual dejaba caer la pregunta del millón, o mejor dicho, del Urbión: será un turista, o un eremita?
Ya se verá cuando el pico Urbión vomite sus épicas nieves, entonces se comprobará si Sergio es un turista o un verdadero eremita.
Posdata in Memoriam
A mí amigo Hugo Calavia y aquellas y aquellos amigos qué partieron hacía las estrellas.
Si alguien cumplió todos los requisitos y más, para lograr el brillo y la refulgencia más sublime, ese fué Hugo, el cual también participó en el reportaje de Piedra de Rayo aportando fotos de aquel primer año, ya qué el era el guarda forestal cuándo anide en el valle.
Qué ser humano más virtuoso y amistoso era, me aportó mucha motivación y brillo en esos primeros momentos de asentamiento. Además tiene el récord postal mundial jaja.
En esos primeros años aún libres de smarfones , el modo de comunicación era la carta, cartas o postales qué después el cartero real de las Viniegras mi amigo Miguel me hacía llegar. Recibí cartas desde Méjico, Bolivia, Escocia, y esa qué mando Hugo desde el Sáhara.
Pero la qué más ilusión me hizo dejándome asombrado fue la postal qué me mandó del Buda Stupa de las banderitas desde el mismísimo Nepal, con simples datos:
Águila solitaria. Paraíso Urbión, Viniegra de abajo, la rioja, España jaja. Parece increíble qué desde tan lejos me llegase al buzón de aguilón aquel detalle tan mágico, detalle que se completó al volver con unos presentes preciosos y baritas de incienso hechas por niños, este Hugo era un amor, un verdadero aventurero qué vivió la vida plenamente, siempre tuvo a quién alumbrar y a quién amar. Partió pronto, demasiado pronto, pero su recuerdo aún perdura en mi, ya qué aquellos que plantan flores y amores en vida, siempre dejan su aroma y legado como la mejor de las fragancias a recordar.
A el y a esas mis amigas y amigos qué ya partieron, siempre les recordaré alegremente hasta el día qué nuestros caminos se vuelvan a encontrar, allá arriba en las estrellas, donde las almas brillantes mantienen su luz y sus obras, radiantes y muy vivas,
Fue un gran honor conoceros y haber compartido a vuestro lado.
Posdata in Memoriam, Parte II
💓LA VOZ DE HIND💓
Podré acallar mi voz, pero jamás podré acallar, he ignorar, a esa la voz de mi conciencia.
Cuando ella me habla, me es imposible no atender su llamada, ya qué por más requiebros qué pretenda realizar para esquivar su aviso, su rumor y su constancia, me sigue como mi sombra, requiriendo mi atención.
Normalmente ese requerimiento y llamada de atención comporta gran dolor para mí alma humana y aquel mi corazón partió, al que no le basta con unas simples tiritas para aliviar sus penas y heridas, penas y heridas provocadas por la sin razón, el sinsentido, la injusticia, la guerra, y ese enfrentamiento continuo entre los Seres Humanos, enfrentamientos y conflictos qué aunque a unos pocos les produzca beneficios y ganancias, a la gran mayoría solo le aportan calamidad y desventura, así es la realidad de dura.
Implicarse, abordar y enfrentar una situación, un suceso doloroso para otros, siempre conlleva dolor para mí, como no sentirlo en mis carnes, como no sentirlo en mi alma?
Igualmente en aquellos momentos de alegría y felicidad, qué alivian sufrimiento y desesperación, su emoción y gozo, también son mi mayor gozo y felicidad, ya qué considero que no existe mayor gozo y felicidad que cuando es compartida por todos.
Conocer la película de la historia de HIND, una niña Palestina de seis años envuelta en una situación sobrecogedora, donde se queda a solas en el coche con su familia acribillada a balazos por las fuerzas invasoras del ejército Israelí en el asedio a Gaza, me dejó sobrecogido, ya qué la película se basa en las conversaciones REALES que mantienen con ella a través del teléfono los servicios de emergencia, en vivo y en directo.
Es así como me llegó desde Gaza al Paraíso Urbión LA VOZ DE HIND, y así me habló la voz de mi conciencia, a través de un simple USB, ya qué son infinitas las formas y maneras qué tiene de hablarnos la voz de nuestras conciencias, una voz que no impone, sino propone, una voz que no grita alentando a la violencia, sino susurra dulcemente alentando al amor, alentando nuestra existencia y presencia. Una voz qué perdona nuestra falta de atención, ella es paciente, así como los bueyes son lentos, ella es constante pues nunca pierde la fe en nosotros, por más qué erremos y no queramos escuchar, la voz de nuestras conciencias nos acompaña de por vida, confía en nuestro despertar hasta nuestro final, y cuando llega éste, más qué reproches y veredictos nos canta una nana para qué duerman las almas, y al menos hay, libres de guerras y estruendos, entre susurros y silencios alcancen por fin la paz, quizás entonces teniendo todo la eternidad por delante, tengan tiempo y valor para escuchar esa su voz de la conciencia.
HIND, niña preciosa, niña bonita, niña valiente, siempre estarás presente, y guardaré tu voz y tu recuerdo en mi alma para siempre recordarte, y así el día qué yo emprenda mi viaje, reconozca esa tu voz, con emoción.





